viernes, 10 de mayo de 2013

3ª temporada de The walking dead


Ya he conseguido ver la tercera temporada de The walking dead. Vamos a comentar un poco por aquí cómo va evolucionando la serie. Os aviso de que voy a comentar cosas de la tercera temporada, de modo que puede haber spoilers (advertidos quedáis).


La serie es una maravilla. Ya he hablado varias veces de la serie en esta entrada y esta otra, pero es que es increíble lo mucho que engancha. El punto de partida ya es bueno: invasión zombie. Por supuesto tiene todos los ingredientes de los que hablé: un bueno muy bueno llamado Rick, zombies a los que no se les llama zombies (aquí son "caminantes" o "mordedores"), situaciones desesperadas y una huida que no tiene final posible.


En las redes sociales se ha hablado mucho de la estructura de los capítulos: en los primeros cinco minutos aparecen zombies, los treinta siguientes se vuelve todo más aburrido y acaba con un final apoteósico que dura diez minutos. Es cierto, pero la historia es tan emocionante que no importa que a veces no aparezcan zombies.


Por ejemplo, el capítulo en el que Rick se reúne con el gobernador para tratar de llegar a un acuerdo tiene mucha tensión. No sucede nada realmente, pero el espectador sabe que ocurrirá, de modo que no puede relajarse. O el capítulo final en el que Andrea está atada a una silla y Milton está a punto de morir y convertirse en zombie también pone muy nervioso al espectador.

Veamos ahora la evolución de las temporadas.


En la primera temporada los malos eran los zombies y el objetivo, la búsqueda de respuestas. Respuestas sobre el origen de la epidemia, sobre la posibilidad de cura y sobre por qué demonios Lori ha decidido liarse con el mejor amigo de su marido al que cree muerto tan solo desde hace unos días.


En la segunda temporada aparece un malo claro: Shane. Pierde la cabeza, se cree dueño de Lori y rival de Rick. Shane de malo daba miedo y estaba a la altura, pero acabaron con él en el último capítulo. El objetivo era buscar un lugar seguro: la granja de Herschel y su familia, una prisión… lo que sea.


En la tercera temporada aparece el malo por excelencia: el gobernador. Es un gran malo porque ha perdido la cabeza y no tiene escrúpulos. El objetivo en esta temporada es defender ese lugar seguro: la cárcel.


Los personajes han ido evolucionando y Daryl, por ejemplo, ha ido viendo su protagonismo, ganado a pulso con cada aparición suya en cada capítulo. Es un personaje con fuerza y del que aún no se ha contado nada apenas. Creo que puede dar mucho juego aún. También ha aparecido Michonne, una mujer con fuerza, muy misteriosa y que maneja la katana como pocos.


 Los personajes que han muerto han ido siendo sustituidos por otros personajes nuevos. Por ejemplo, Herschel ha ocupado el lugar de Dale, Beth sustituyó a Amy o Maggie a Lori.

La gran sorpresa de esta temporada ha sido Merle, que desapareció en la primera y ha regresado con más fuerza.


Una cosa que me encanta de esta serie es ver a algún protagonista convertido en zombie porque es impactante. ¿Quién no recuerda la imagen de Amy despertando ante los ojos de Andrea, de Sophia apareciendo del granero, o de Merle alimentándose ante los ojos de Daryl?



Sí que hay un par de preguntas (tontas) que se me ocurren durante la serie, como por qué los personajes iban en tirantes cuando terminaba el invierno y llevan chaqueta cuando se supone que están en primavera… o por qué solo a Daryl le crece el pelo conforme pasa el tiempo mientras lleva una perilla perfecta.


Sobre el final de la tercera temporada, me ha gustado. Creo que el gobernador aún va a dar juego y que se aliará con lo que yo llamo mercenarios para regresar a la prisión a dar más guerra. También me gusta que hayan hecho reservas de personajes nuevos. Intuyo muchas muertes en la siguiente temporada y algún personaje nuevo que puede dar juego. Además, ha resuelto el problema de la moralidad del que hablé en mi otro post: Carl debe aprender a ser buena persona incluso en ese mundo apocalíptico.

Si algo me encanta de esta serie, es el buen rollo que parece haber entre los actores. Es muy divertido ver fotos como las siguientes en las que se ve que los actores se lo pasan de miedo en los rodajes y apariciones públicas.











 El caso es que me encanta la serie y estoy deseando seguir viéndola. Tendré que esperarme hasta octubre de este año para ello. Mientras tanto, estaremos atentos a las nuevas noticias, como que el gobernador aparecerá.

jueves, 2 de mayo de 2013

De rol


Esta semana toca hablar de juegos de rol.

Hace unos días, en una reunión de mi club de lectura, me hicieron una pregunta que de vez en cuando me hace alguien: ¿eso que pones de vez en cuando en Facebook sobre rol… qué es? A partir de ahí, empieza una conversación en la que la persona que ha preguntado se va transformando (y lo sé porque puedo verlo en su mirada).

¿Qué cree una persona que nunca ha jugado a rol? Básicamente que los juegos de rol son violentos, que es algo extraño y misterioso, y, puede, que incluso sea peligroso. Nada más alejado de la realidad. En un juego de rol lo más peligroso que puede pasar (y que me ha pasado) es que se te caiga uno de los dados al suelo y tengas que gritarle a tu perro para que no se lo trague.



El rol no es más, ni tampoco nada menos, que crear una historia. Una historia interactiva en la que los jugadores participan en la narración que hace el máster.

¿Qué se necesita para jugar a rol? Imaginación. Nada más y nada menos.

El proceso es el siguiente:

Se elige una temática. Puede ser cualquier cosa. Hay juegos de rol ya estructurados como La mascarada (que finalmente fue el elegido para una partida de rol con el grupo de lectura), pero se puede jugar con cualquier cosa que dé juego. He hecho partidas insertas en el mundo de Harry Potter o de la Tierra Media, por ejemplo.

A partir de ahí, se crean los personajes. Dentro del mundo en el que se va a jugar, los personajes pueden ser creados de cualquier forma y es el jugador quien debe elegir qué personaje le apetece llevar en cada partida. Un jugador novato suele elegir a un personaje acorde con su personalidad, pero la verdad es que puedes ser cualquier personaje. Y ahí está lo divertido.

Una vez hecho el personaje, se crea la ficha de personaje. En ella se señalan sus características: su fuerza, su apariencia, su agilidad, sus conocimientos, su estado de salud e incluso cómo va vestido o qué lleva en los bolsillos.



A partir de ahí, los jugadores se reúnen con el máster. Cada uno tiene su ficha y el máster pone los dados.
Y empieza la historia.

El máster narra una situación y cada jugador debe decidir qué hará su personaje en cada momento. El máster será el encargado de decidir si el personaje puede o no puede hacer lo que pretende y para ser objetivos, están los dados. Con cada acción, el personaje tira los dados y si la tirada es buena, le saldrá bien y si es mala, le saldrá mal. Las consecuencias de una mala tirada pueden ser muy divertidas e imaginativas si el máster así quiere.

La historia va avanzando y, aunque el máster debe tenerla más o menos pensada desde el principio, son los personajes quienes la viven, de modo que puede ir cambiando o modificándose. Es por eso que el principal ingrediente es la imaginación, tanto del máster como de los jugadores.



Hay una variante de los juegos de rol que es el rol en vivo, donde los jugadores realizan realmente las acciones (dentro de la lógica, claro, si tienen que matar a alguien, simulan matarlo, no lo hacen de verdad). También he jugado a esto, pero me parece mucho más interesante y más divertida la opción de estar alrededor de una mesa creando la historia con palabras.

Incluyo los juegos de rol en este blog porque también son historias. Y dentro de estas historias, puede suceder cualquier cosa, como poder decirle a tu personaje favorito de un libro que es tu ídolo o visitar todos los lugares sobre los que has leído. También puedes ser cualquier cosa durante un rato: un elfo, un mago, un vampiro…



Una vez alguien me dijo que había una diferencia entre un jugador de rol novato y un jugador experto con un ejemplo muy gráfico. Ante la misma situación, ambos reaccionan de diferente forma. Si el personaje entra en un bar lleno de gente armada y todos lo miran con cara de pocos amigos y se inicia una pelea de la que sabe que no va a poder salir fácilmente… un jugador novato se escondería bajo una mesa y un jugador experto se subiría sobre ella y gritaría “¡Morid!”. Claro que ambos jugadores les tienen cariño a sus personajes y no quieren que mueran pero… es más divertida la segunda opción.

Y ahora que ya sabéis cómo funcionan los juegos de rol… ¿os atreveríais?

jueves, 25 de abril de 2013

Lugares imaginarios

Hace un par de semanas me encontré con una imagen en Internet que me erizó el vello. Se trata de esta:


Esta chica de la imagen ha tardado años en recrear con piezas lego el castillo de Hogwarts por completo. Y no me refiero solo a recrear el exterior del castillo, sino que, además, ha puesto todos los detalles en su interior.


Me diréis que no es una pasada.


Ahora decidme que no queréis tener uno vosotros en casa. Porque yo sí lo quiero (el problema sería encontrarle el sitio para guardarlo).

Y es que para todos aquellos adictos a las historias nos enloquece pensar en esos lugares de los que hemos leído o hemos visto en cine o en televisión. En fin, a mí me encanta el opening de Juego de tronos porque aparece el mapa de todos los lugares de Canción de hielo y fuego.

El caso es que nos gustan tanto estos lugares que han surgido de la imaginación de un escritor que tratamos de recrearlos aunque sea de forma fugaz. Y si no lo creéis, echadle un vistazo a la siguiente imagen:


Sí, queridos lectores, se trata de Minas Tirith hecho de arena.


Me diréis que no os encontráis esto paseando por la playa y no os entran ganas de hacer una barrera para que las olas no lo destruyan en pocas horas.

Y es que esos lugares sobre lo que tanto hemos leído, se convierten en lugares de adoración. Esto ocurre con los lugares que no podemos visitar, porque si es un lugar que sí podemos visitar, se convierte en un lugar de peregrinación. Recuerdo ir en un autobús londinense y ver una cola enorme de gente que entraba en una casa cualquiera. Entendí el por qué de la larga cola cuando vi el nombre de la calle: Baker Street.

También recuerdo la primera vez que fui a Londres y uno de los lugares imprescindibles fue King's Cross para visitar el andén 9 y 3/4. Allí me encontré con esto:


Un par de chicas que peregrinaban vestidas de brujas (no se dan cuenta de que una auténtica bruja iría a King's Cross vestida de muggle).

Por supuesto, he visitado muchos lugares en los que se grabaron las películas de Harry Potter, como un pueblo escocés llamado Glenfinnan que pasaría desapercibido de no ser por esto:


Y por cierto, cogí ese tren solo para pasar por el viaducto que recorre el expreso de Hogwarts. Ahora decidme que vosotros no haríais lo mismo.

Buscando por Internet, también me he encontrado con esto:


La zona que Peter Jackson utilizó para recrear La Comarca. ¿Alguien se apunta?

Lugares por visitar hay muchos, seguro que cada uno tiene al menos una docena que le gustaría visitar para comprobar si la imaginación y la realidad se corresponden. Y si el lugar no es real... ¿por qué no recrearlo uno mismo?

jueves, 18 de abril de 2013

La muerte de un artista


Esta semana me ha sucedido algo que ya me había sucedido en anteriores ocasiones. Por casualidad estaba leyendo un libro de un autor que, mientras yo leía el libro, él fallecía. La vez anterior se trató de José Saramago y El viaje del elefante. En esta ocasión se ha tratado de La sonrisa etrusca de José Luis Sampedro. En todas las ocasiones ha sido casualidad. Esta vez yo ya había leído el libro (cosa que no recordaba hasta que comencé a leerlo) pero ha sido elegido en mi club de lectura y lo estaba releyendo. El caso es que yo había empezado a leerlo antes de que él falleciera y ha habido gente que me vio leyéndolo… y nadie me dijo nada. Entonces, él falleció, apareció en medios de comunicación y todos conocimos la noticia. Yo, por supuesto, continué leyendo el libro porque ya lo había empezado.



A partir de ahí, todo el que me veía leyendo el libro, gente que anteriormente ya me había visto y no me había dicho nada, empezó a preguntarme si estaba haciéndole un homenaje, si me estaba gustando, me decían que ellos ya lo habían leído o lo estaban releyendo en ese momento. En fin, que a partir de ese momento muchos se han convertido en fieles seguidores del autor recientemente fallecido. Igual que me sucedió con Saramago hace unos años.



¿Por qué todo esto? Cuando un autor muere, su obra se vende más, la gente está más interesada y todos hablan del buen escritor (o pensador, o director, o actor) que era. Que no estoy diciendo yo que no lo fueran (ni mucho menos), lo que sí digo es que ya lo eran antes de morir. ¿Por qué la gente solo se da cuenta de ello, o parece darse cuenta, a partir de su muerte? Cuando un director o actor muere, las televisiones emiten ciclos homenaje, cosa que no veo mal; lo que sí me parece mal es que la gente esté más dispuesta a que le gusten la obra de un artista después de su muerte y esto ha sucedido desde tiempos inmemoriales.

Personalmente, yo nunca hago eso. Si un escritor me gusta, puedo hacerle un homenaje después de su muerte. Pero si no me gusta, o no me ha llamado la atención, no estoy más interesada en su obra por el hecho de que haya muerto. Insisto, a mí José Luis Sampedro no me ha llamado nunca la atención. Leí La sonrisa etrusca por casualidad y la estoy releyendo por una coincidencia, no por hacer un homenaje a alguien que no me había llamado la atención antes.


¿Que qué me ha parecido el libro? Todos los que me dijeron que habían leído el libro me decían que les había encantado y, releyéndolo, he entendido fácilmente por qué: ¿acaso hay algo más hermoso que la relación de un abuelo con su nieto? Y hay, además, algo que me ha gustado mucho de la forma en la que Sampedro ha escrito el libro: el narrador omnisciente desde el punto de vista de Salvatore. De esta forma se muestra el punto de vista del protagonista y solo se intuye el punto de vista de los demás personajes, que también son muy interesantes, pero que se tienen que redondear en la imaginación del lector.

viernes, 12 de abril de 2013

Una vacante imprevista


Cuando supe que J. K. Rowling iba a publicar un libro totalmente ajeno a la saga de Harry Potter, confié en ella. Cuando me enteré de que iba a ser un libro con temática para adultos, seguí confiando en ella. Cuando salió a la venta, me lo compré. ¿Que por qué tanta fe en ella? Porque Harry Potter no es solo una saga para niños. Es una saga con una historia interesante, bien contada y que va madurando conforme va avanzando. Pocos escritores pueden hacer lo mismo.



La historia es sencilla: uno de los miembros de un concejo parroquial de un pequeño pueblo muere repentinamente por un aneurisma cerebral. Su puesto se convierte en esa vacante imprevista que es codiciada por unos cuantos.

Me encanta cómo está contada la historia. La autora ha pasado del narrador objetivo de Harry Potter a hacer una novela coral con narrador omnisciente. En muchos momentos de la novela, sobre todo al comienzo, me daba la impresión de que su estilo se parecía al de Stephen King, cuya obra me encanta. Además, ha incluido muchos elementos que nos dice que realmente es una novela para adultos. No solo la historia es interesante solo desde el punto de vista de un adulto, sino que se ha librado de la censura infantil que utilizaba en Harry Potter y cuenta sin pelos en la lengua la vida de los personajes, incluidos sus deseos y experiencias más sórdidos.

Los personajes están bien construidos. Unos más que otros, por supuesto, pero todos tienen algo que gusta e intriga a partes iguales. Aún así, debo admitir que los personajes más interesantes durante gran parte de la novela son los adolescentes. Fats, Sukhvinder, Gaia, Andrew y sobre todo Krystal, llevan el peso de la obra durante gran parte de ella. Debe ser que J. K. Rowling tiene un talento especial para narrar el mundo de los adolescentes.

Otra cosa es la forma de contar la historia. Sé de un personaje de un libro que la llamaría tramposa, ya que dosifica la información, especialmente en la primera mitad del libro, para aumentar la intriga. Si no sabes bien qué está ocurriendo, la poca información que te aporte va a intrigarte. La historia va avanzando a trompicones y el lector, de esta forma, quiere más.

También me da la impresión de que el personaje de Barry, eje central de todo, es casi un Mcguffin (para quien no lo sepa, un Mcguffin es un elemento de suspense, un objeto o personaje sobre el que gira la trama sin que se sepa realmente qué o quién es, como el interior del maletín de Pulp Fiction o el nombre de L en Death Note). Evidentemente Barry no es un Mcguffin porque aparece en varias ocasiones en el libro, pero me da la impresión de que el narrador calla más de lo que cuenta.

No quiero contar mucho de la historia, y por eso esta entrada va a ser corta. Si alguien quiere más detalles o quiere que comentemos algo, que escriba un comentario al final de la entrada y estaré encantada de charlar.
Solo diré un par de  cosas para aquellos que sí lo hayan leído o para los que no les importe conocer algún spoiler.



Decidme, ¿no os parece que J. K. Rowling tiene un talento especial para contar el final de los personajes? Me refiero a los que mueren, porque, igual que sucede en la saga de Harry Potter, en Una vacante imprevista, parece que el final de los personajes que mueren es tan inevitable como triste. En fin, le coges cariño a ciertos personajes y cuando mueren, de una forma que encaja con la historia y a la que no puedes poner reparos, sientes tristeza por ellos aunque sabes que no podían haber acabado de otra forma. Desde luego, con J. K. Rowling puede morir cualquiera.

En fin. Esperaré al siguiente libro de esta autora. Estoy deseando saber con qué nos sorprenderá en la próxima ocasión.

lunes, 1 de abril de 2013

La perfección hecha serie con la segunda temporada de "Sherlock"


Sherlock Holmes, siempre será Sherlock Holmes, pero adaptar las historias de Sir Arthur Conan Doyle de esta forma…

No tengo palabras.

 

Ya os había hablado de la primera temporada de Sherlock en esta entrada y hoy vengo dispuesta a hablaros de la segunda temporada. Como la anterior, esta también tiene tres capítulos de hora y media cada uno. Tres capítulos que podrían ser considerados como pequeñas películas sobre tres conocidas historias del magistral Sherlock.


La primera, la historia de Irene Adler, la genial señorita Adler, “la mujer”, como la llama Sherlock, aunque más bien, debería llamarla “LA MUJER”, así, con mayúsculas. Cualquier seguidor del detective asesor se siente atrapado por el carisma de Irene Adler, pero es que verla en la actualidad, coqueteando descaradamente con Sherlock es más de lo que yo hubiera pedido ver nunca.


La segunda, la historia por todos conocida del sabueso de los Baskerville. Sherlock tendrá que enfrentarse a la sombra de la bestia y encontrar una explicación adecuada (adecuada para él) cuando lo ve frente a sí y no quiere confiar en lo que le muestran sus sentidos.


Y la tercera es LA historia. El gran enfrentamiento entre Sherlock Holmes y James Moriarty en Reichenbach y cómo llegaron hasta allí.


Si ya comenté que había cosas que no me gustaban en la primera temporada, en esta me siguen chirriando. En serio, no me gusta el enfrentamiento entre Sherlock y Mycroft, y el radar gay de cualquier persona explotaría al pasar cerca de Moriarty. Pero los pros de esta serie son más que suficientes para pasar por alto lo estirado que es Mycroft o el deje agudo de la vocecita de Moriarty.


Pasando a los actores, son sencillamente perfectos. No creo que tenga que enumerar todos los motivos por los que Benedict Cumberbatch es perfecto para el papel de Holmes. Sinceramente, no sé decidirme entre él y Robert Downey Junior, pero, después de verlo en Sherlock y de saber que hace de Islington en una adaptación radiofónica de Neverwhere, se está convirtiendo en uno de mis ídolos a pasos agigantados. Buscando en imdb me he enterado de que también sale en El hobbit como el nigromante. Definitivamente, este hombre está escalando puestos. Eso sí, a este Sherlock le hacen faltan algunos disfraces.


Watson es watson, incluso creo que lo hace mejor que Jude Law (y eso es decir mucho). Mycroft deja algo que desear, pero la señora Hudson, por ejemplo, está increíble. Por no hablar de Lara Pulver en el papel de Adler o Andrew Scott en el papel de Moriarty (por mucho que no me guste el deje que tiene).


La adaptación es absolutamente genial y los guiños a los lectores continuos. ¿Queréis ejemplos? Seguid leyendo si ya habéis visto la temporada o no teméis a spoilers.

En el primer capítulo, el de Irene Adler. La contraseña del teléfono es genial “I’m SHER locked”. Las posibles combinaciones del significado de esas palabras dicen mucho de la relación entre Holmes y Adler. 


En el segundo capítulo, darle la vuelta al significado de la palabra sabueso en inglés y mostrarlo como unas siglas es genial. Y en el tercer capítulo… se me puso el vello de punta cuando Moriarty le dice a Holmes eso de “te debo una caída”.


Hay una cosa que aún no he decidido si me ha gustado o no. Y es que Irene Adler es la única que puede vencer a Sherlock. Sí, señoras y señores, en las historias de Sir Arthur Conan Doyle, Irene Adler consigue lo que ni el mismísimo Moriarty llega a alcanzar: vencer a Sherlock Holmes. En esta adaptación se han permitido una versión algo más romántica de su relación y han permitido a Sherlock vencerla, incluso es él quien la salva a ella al final del capítulo.


Pero por lo demás, es perfecta. Ver a Sherlock regresar a Barkerville, ver a Irene Adler escapando de él, ver la danza de Moriarty en la sala del tesoro real y con la corona puesta esperando a la policía, no tiene precio.


Sin duda, esperar a una tercera temporada merecerá la pena. No puedo aguardar a saber qué nuevas historias, aventuras o casos de Sherlock Holmes adaptarán en esta ocasión.

P.S.: Por cierto, buscando por Internet he descubierto que quiero esto... 


 

...y ya de paso, esto: